El futuro de la comunicación con Blockchain

El futuro de la comunicación con Blockchain

Puede que si hablo de Blockchain no recuerdes exactamente a qué me estoy refiriendo. Pero si te hablo de criptomonedas, bitcoin… ¿a que sí? Pues simplificando mucho, podríamos decir que Blockchain es la tecnología que soporta las transacciones de criptomonedas.

 

La tecnología Blockchain, o lo que es lo mismo, ‘cadena de bloques’, ha venido para quedarse y revolucionar, tanto el sector de los negocios e inversiones, como el de la propia comunicación. La tecnología de la cadena de bloques ha dejado de ser territorio específico del sector financiero y sus aplicaciones se están extendiendo a todas las actividades: tecnología, e-commerce, energía, servicios, etc. Por supuesto, la comunicación y las relaciones públicas tampoco van a quedar al margen de la llamada Blockchain Revolution.

 

¿Pero qué es exactamente el blockchain y por qué está destinado a cambiar la forma de trabajar en prácticamente todos los sectores? En esencia, Blockchain es un gran libro de contabilidad virtual que se va construyendo por bloques que luego se unen. Es la contabilidad (ágil, barata y descentralizada) del mundo Bitcoin. La particularidad es que ese libro está replicado en todos los nodos u ordenadores que sostienen el sistema Bitcoin. Es decir, al no ser un modelo centralizado y, por tanto, no depender de intermediarios como bancos o gobiernos, elimina barreras que ralentizan el proceso o provocan inseguridad en el mismo.

 

Las ventajas de esta nueva infraestructura y sus prestaciones van mucho más allá, sobre todo en aquellos negocios basados en la intermediación: desde energía, votos en las elecciones hasta medios de comunicación. De hecho, algunos profesionales hablan de una reinvención de la comunicación ya que, al no necesitar de intermediarios y convertir al usuario en el responsable de verificar la información, se establece un nuevo escenario para periodistas, medios, agencias y consultoras de comunicación.

 

Usos del blockchain en la comunicación y las RR. PP.

 

Algunos profesionales hablan de una reinvención de la comunicación ya que, al no necesitar de intermediarios y convertir al usuario en el responsable de verificar la información, se establece un nuevo escenario para periodistas, medios, agencias y consultoras de comunicación

 

Un primer uso especialmente interesante del blockchain es la verificación de la información que se difunde en Internet. Actualmente existe un gran debate sobre las fake news y el impacto que están teniendo en la credibilidad de los medios de comunicación, las plataformas de redes sociales y la comunicación de las marcas. Gracias al blockchain, los usuarios podrán verificar de inmediato la autenticidad de una información y su procedencia. No habrá sitio para bulos, rumores, noticias falsas o manipulaciones, porque se podrán desenmascarar con un solo clic. En este sentido, ya son varios los proyectos mediáticos que se han lanzado a través de Blockchain con el objetivo de aumentar la calidad de las noticias, acabar con las ‘fake news’ y, en definitiva, conseguir un periodismo más veraz y profesional.

 

Del mismo modo, el blockchain supondrá un gran avance en la protección de la propiedad intelectual, un aspecto que preocupa tanto a los consumidores como a las marcas. Como los registros de la cadena de bloques son imposibles de manipular, se podrá comprobar fácilmente si una oferta, un producto o una página web son realmente genuinos y han sido autorizados por la marca correspondiente (o se trata de falsificaciones, mercado gris, etc.) Esto aumentará la confianza en las compras online y supondrá un nuevo impulso para el comercio electrónico.

 

En tercer lugar, el blockchain permitirá la supresión de intermediarios entre los emisores y los receptores de las campañas de comunicación. Las marcas (o las agencias que gestionen las campañas en su nombre) podrán pagar directamente a los usuarios a cambio de que vean sus mensajes y tendrán la certeza de que cada euro invertido se traducirá en un impacto real y cuantificable. Se acabó lidiar con falsos influencers o portales con cifras de tráfico hinchadas. Tampoco será necesario pagar a compañías como Facebook o Google para que muestren a los usuarios online contenidos de marketing que han sido generados por las propias marcas.

 

Una cuarta aplicación interesante de la tecnología de la cadena de bloques es que permitirá una relación más directa con los comunicadores (periodistas, bloggers, prescriptores, etc.). Por un lado, las marcas y agencias podrán enviar sus notas de prensa y contenidos de marketing directamente a listas de comunicadores verificadas y segmentadas con todo detalle. No hará falta realizar envíos masivos por correo electrónico a direcciones casi anónimas. Por el otro lado, los comunicadores podrán crear contenidos y venderlos de forma directa a los usuarios, que les remunerarán mediante criptomonedas a cambio del acceso a la información. Además, esta tecnología permite que los lectores y usuarios de la noticia, puedan dar su opinión, corregir o simplemente ofrecer sus propias sugerencias al autor del mismo en tiempo real, que podrá aceptarlas o no.

 

Finalmente, el blockchain también mejorará la protección de la privacidad de los usuarios. Su presencia online se concretará en un identificador digital que posibilitará a cada usuario decidir con qué empresas o páginas desea compartir sus datos personales. Cuando navegue en Internet, el usuario también podrá bloquear automáticamente toda la publicidad online excepto la que haya autorizado. Y si alguna empresa encuentra la forma de burlar esta protección, dejará un rastro en los registros de bloques de datos que permitirá identificarla y denunciarla.

 

¿Ciencia ficción o una realidad palpable? Bueno, la verdad es que ya existen plataformas que usan la tecnología de cadena de bloques como Publiq, Monegraph, BAT, Mavin, Steemit… Son solo algunos ejemplos de cómo esta innovación será capaz de transformar la industria de la comunicación y las relaciones públicas. La revolución del blockchain apenas ha empezado

 

La importancia de la estrategia en la Campaña Electoral

La importancia de la estrategia en la Campaña Electoral

“Una estrategia correcta puede sobrevivir a una campaña mediocre, pero una campaña brillante puede fracasar si la estrategia está equivocada.” Joseph Napolitan

Establece el objetivo

El objetivo central de toda campaña electoral ¿es ganar las elecciones?

Recuerda las características que debe tener en general cualquier objetivo a cumplir:

  • Específico: Es decir lo más concreto posible para poder identificar lo que deseas lograr.
  • Medible: Al medir un objetivo podemos compararlo con la planificación o con el objetivo y decidir en caso de desviaciones o variaciones qué medidas correctivas vamos a tomar. Para ello, son fundamentales las encuestas que se realizan durante la campaña. El problema surge en las elecciones municipales o en candidaturas de pequeños partidos que no tienen acceso a esa información. En estos casos habrá que buscar otras alternativas lo más fiables posible para saber como va calando nuestro mensaje de campaña.
  • Alcanzable: A ver, todo el mundo desea ganar, pero es importante tener claro al menos a nivel interno cuál es nuestra aspiración en función de nuestros medios, alcance, situación electoral anterior/es. Es importante la comunicación clara de cual es el reto a alcanzar y asegurarnos que todos en el equipo de Campaña estén alineados hacia el logro de dicho reto. Todos!!!
  • Realista: Muy relacionado con el anterior. Los objetivos planteados deben estar dentro de las propias posibilidades. Proponerse algo irrealizable es una puerta abierta al fracaso. El objetivo ‘voy a ganar las elecciones’ puede no ser realista para ti,  pero quizá el objetivo de conseguir un concejal más o x diputados puede ser más realista.
  • Acotado en el tiempo: Acotar algo en el tiempo quiere decir que se debe establecer un plazo dentro del cual se debe cumplir el objetivo. En el caso de la campaña electoral es muy claro. El límite está el día de votación.

Una vez determinado el objetivo, este se tiene que englobar dentro de un Plan de Acción. “Mientras no tengamos un Plan de Acción nada podrá suceder, un buen plan tiene objetivos SMART. El establecer objetivos correctos provee al plan del soporte necesario para su cumplimiento”. Lo que los convierte en pequeños escalones que ayuden a cumplir el objetivo deseado. Para la definición clara de la estrategia puede ser importante definir el marketing mix de la campaña.

Regla de las 4 p

A continuación, vamos a establecer una relación entre las 4 P’s del marketing mix (Producto, Precio, Plaza o distribución y Promoción) dentro del ámbito político:

  • Producto: El elemento clave en torno al cual gira una campaña política es el programa electoral. Dicho programa se elabora no solo en torno a las necesidades de la población sino también en base a unos ideales concretos, y es el componente principal que incita a un ciudadano a inclinarse a favor de un partido u otro.
  • Precio: Es el propio voto. Si en el ámbito comercial el precio es el valor que estamos dispuestos a pagar por obtener un producto concreto, en el ámbito político, el voto representa el valor que aportamos a un partido para que su programa electoral sea el ganador.
  • Distribución: Son los medios, tanto directos como indirectos, a través de los cuales un partido político hace llegar su programa electoral a los ciudadanos.
  • Comunicación: Las campañas electorales son eventos de comunicación, tanto oral como escrita, en los que participan los candidatos electorales con el propósito de obtener un número de votantes adecuado para ganar las elecciones. Dichas campañas forman el componente principal de comunicación dentro del marketing político.

Desarrollaremos cada una de  ellas en los siguientes post.

 

El cara a cara en Comunicación Política

El cara a cara en Comunicación Política

El espacio clave para convertir la simpatía hacia unas siglas o un candidato a una papeleta en urna sigue estando en la calle. El cara a cara entre el candidato y el votante es decisivo. El beneficio más grande de la comunicación cara a cara es que es personal. Piensa en las interacciones que tienes con otros y las diferencias entre las interacciones que se realizan por teléfono o whatsapp por poner dos ejemplos en relación con aquellas que se realizan en persona. Cuando interactuamos con otros uno a uno es más fácil formar un vínculo o conexión.

El electorado reclama una comunicación más humana y que el candidato deje de ser el centro para ceder protagonismo y participación a la ciudadanía. “En unas elecciones locales, donde se conoce mejor al candidato, creo que es más importante generar una relación de confianza, ser auténtico y cercano y propiciar canales de comunicación directa con la ciudadanía que permitan algo que la mayoría de candidatos no tienen en cuenta y que es fundamental en comunicación: escuchar. Hemos podido ver como la misma Hillary Clinton ha comenzado su carrera electoral hablando con la gente cara a cara, en el bar, en sus casas, etc. Escuchando. Yo creo que ya no se pueden hacer las campañas como antes, sobran mítines y fotos preparadas y faltan momentos de encuentro real y compromisos”, dice el director de comunicación de Prismaglobal.

Comunicación no verbal

Otro aspecto a tener en cuenta es que la comunicación cara a cara ofrece beneficios que otros tipos de comunicación (por ejemplo, Facebook o Twitter) no pueden ofrecer. Cuando nos comunicamos cara a cara podemos ver señales no verbales que tal vez de otra forma no podamos ver. Los posts, los tweets… pueden ser fácilmente malinterpretados, mientras que las señales no verbales como sonreír, asentir, cruzarse de brazos, fruncir el ceño, y un montón de otras señales le añaden significado a nuestras conversaciones.

Conocimiento del candidato

Para el consultor Ortiz de Arri, el grado de conocimiento de muchos candidatos es “bajo”, lo que les obliga a “darse a conocer. Y para eso, las redes sociales no son suficientes. Es obligatoria una estrategia de aproximación a la ciudadanía de una manera más personal. Eso puede incluir desde visitas puerta a puerta hasta actos de calle”.

Y para amplificar esa fórmula que apuesta por la cercanía, el vídeo se ha convertido en protagonista. No se dispone del candidato en vivo y en directo, pero la versión en diferido también es válida. Hoy en día casi todos los partidos políticos cuentan con su propio canal de YouTube, donde comparten los vídeos de sus distintas apariciones en medios así como los que se utilizan para sus campañas electorales.

En definitiva, La comunicación política a través de la red es clave, pero los políticos deben ser creativos para conseguir presencia en la calle y en los medios de comunicación para que se les conozca a ellos y no sólo a sus propuestas. El electorado se mueve por emociones y éstas, a día de hoy, se siguen transmitiendo de una manera más efectiva en el cara a cara.

La comunicación política a través de un plasma

La comunicación política a través de un plasma

La presidenta de la Comunidad de Madrid, Cristina Cifuentes, dio hace unas semanas una rueda de prensa a través de un plasma, según la prensa crítica, para evitar responder sobre las presuntas irregularidades que le permitieron conseguir su máster en la Universidad Rey Juan Carlos de Madrid.

En las entrevistas, Cifuentes había negado las acusaciones de eldiario.es y aseguró que ella ya había presentado los documentos que acreditaban que las notas de su máster estaban en regla y que todo se debía a un error de la universidad. En ambas intervenciones se presentó como una víctima empleando el efecto underdog para poder afrontar la crisis. Incluso ante sus compañeros de partido se presentó como la víctima de una “cacería” de origen difuso que pretendía destruirla “políticamente y personalmente”.

No fue la primera vez que Cifuentes o alguien de su partido echa mano de este tipo de argumentos.

 

La estrategia de underdog iba apoyada en las explicaciones que dieron desde la Universidad. Sin embargo, tanto la prensa como las redes sociales seguían “echando humo”.

Esta pudo ser una de las razones por las que se decidió que Cifuentes, una persona muy resolutiva a nivel comunicación con la prensa, se explicara a través de un plasma sin posibilidad de realizar un turno de preguntas. La estrategia probablemente pretendía no avivar la llama en un turno de preguntas que se preveía difícil, así como dar por cerrado el caso y atacar con el anuncio de una querella a los periodistas que dieron la noticia de cara, sobre todo, a sus votantes fieles que podrían hacer de prescriptores de la versión oficial y de guerreros en la lucha a través de las redes sociales.

Esta estrategia se complementaba con la intervención de su número dos Ángel Garrido: “Hemos dado información para acreditar que ese máster está realizado. La intervención del propio rector y dos profesores aclaró que todo el trabajo y el curso se había realizado conforme a la legalidad”, aseguró Garrido, que defendió que la presidenta no entregase el trabajo final de máster para no “hacer el juego a la oposición”.

Bueno, personalmente lo veo como una estrategia comunicativa de huida hacia adelante, pero he de reconocer que en anteriores ocasiones ha dado un resultado más que aceptable.

En este caso, sin embargo, no parece haber dado resultado ya que han tenido que variar la estrategia cambiando a la del “y tú más”. Ni por esas.

Claro, a toro pasado es muy fácil dar consejos pero ¿Cómo debería haber actuado el equipo de la sra. Cifuentes a nivel estrategia de comunicación?

Tengamos en cuenta que el motivo por el que ha arruinado su carrera política no ha sido por no hacer un máster que figuraba en su cv. ¡Ha sido por mentir! Su comportamiento infantil de la niña que intenta justificar que se portó bien y que ella no hizo nada malo, habría resultado si tuviera pruebas. Pero lo más efectivo, en mi opinión habría sido decir la verdad. A veces funciona.

 

 

¿Qué es el efecto Bandwagon? ¿Y el efecto Underdog?

¿Qué es el efecto Bandwagon? ¿Y el efecto Underdog?

¿Alguna vez os habéis preguntado la razón por la cual algunas personas imitan el comportamiento, acciones o palabras de otras, y no solo imitándolas, sino que también creen en ciertos testimonios o dichos simplemente porque otras personas creen en el mismo? Hoy escribo sobre este tema que no es magia sino un efecto testado al igual que el efecto Pigmalión.

¿Qué es el efecto Bandwagon? ¿Y el efecto Underdog?

Tanto el efecto Bandwagon (del inglés, carro de la banda, también conocido como efecto arrastre o efecto de moda) como su contrario, el efecto underdog, son términos usados principalmente en comunicación política y en ciencias de la opinión pública que hacen referencia al cambio en la intención de voto como consecuencia de un clima general que designa claramente vencedor a un candidato frente a otro. Al igual que ocurre con el efecto Pigmaliónestas alteraciones de la mente, producen que muchas veces pensemos que estamos eligiendo cuando en realidad nos vemos sesgados por el entorno y condiciones culturales.

El efecto Bandwagon empezó a usarse en la campaña de Zachary Tailor, 12º presidente de los EEUU. En aquellas fechas Dan Rice, un payaso de circo, utilizó su bandwagon para atraer la atención de las personas en la campaña política de Zachary; en la misma medida en que la campaña aumentaba su fama, cada vez más políticos aspiraban a sentarse en aquel bandwagon, en la espera de asociarse al éxito. Para el año 1900 ya los bandwagon se habían convertido en un icono de las campañas presidenciales y se había popularizado la frase: “subirse al carro”, en su sentido más peyorativo. Durante la campaña de Abraham Lincon, 16º presidente de los EEUU, con el paso de la caravana presidencial por los Estados del Norte, eran muchos los que invitaban a unirse a la fiesta, o seguir la música, del claro favorito, en este caso, el célebre presidente que aboliría la esclavitud en los EE.UU.

El Efecto Bandwagon nos afirma que casi todo es una cuestión de números, mientras más personas asuman un comportamiento o una creencia, existirán mayores probabilidades de que otras personas se añadan a esta “nueva moda”. No obstante, no todo se reduce a los números, también es esencial la percepción de satisfacción, éxito o disfrute; evidentemente, si observamos que las personas no disfrutan u obtienen beneficios con sus creencias o comportamientos, difícilmente nos sumaremos a su modo de actuar.

El efecto underdog toma el sentido contrario, bebiendo del sentimiento típico en el ser humano de situarse del lado del más débil. Así, la intención de voto se modificaría al sentir, sociológicamente, una parte de la población simpatía por las causas perdidas. Cuando el underdog vence al favorito, el resultado se llama upset (victoria sorpresa, batacazo)

Resumiendo, el efecto Bandwagon se concretaría en todos aquellos que ven la causa ganadora y triunfalista como la suya propia y, al contrario, ocasiones en que el total convencimiento de una derrota segura provoca un cauce masivo de votos hacia el supuesto perdedor.

Ambos efectos pueden traducirse en tácticas electorales representadas por las publicaciones de encuestas, llegando incluso a falsear o exagerar los resultados de las mismas. Dos casos muy recientes son el surgimiento y crecimiento en las encuestas de Podemos en 2015, 2016 y de Ciudadanos en 2018 que produce un efecto “arrastre” o de “subirse al carro”.
Un juego de declaraciones, el buen uso de los medios de comunicación o una inteligente presentación de un candidato como nuevo “it boy” del momento, tal y como sucedió con Obama en su proceso de primarias, son claves que los estrategas manejan con mayor o menor acierto. En el caso del underdog, llega a ser incluso positivo, en definitiva, presentarte a ti mismo como un seguro vencido en un determinado momento de la campaña.
El efecto pigmalión

El efecto pigmalión

El efecto pigmalión es un suceso que describe como la creencia que tiene una persona sobre otra puede influir en el rendimiento de esta última. Es decir, existe una relación directa entre las expectativas que hay sobre un sujeto y el rendimiento que se obtiene sobre éste.

El efecto Pigmalión es un término que utilizó el psicólogo social Robert Rosenthal a raíz de unos experimentos realizados en 1965 para referirse al fenómeno mediante el cual las expectativas y creencias de una persona influyen en el rendimiento de otra.

Rosenthal bautizó este efecto con el nombre del mito griego Pigmalión. Pigmalión era un escultor que vivía en la isla de Creta y que se enamoró de una estatua que él mismo había creado: Galatea. Tan fuertes eran sus sentimientos por ella que pidió a los dioses que la convirtieran en una mujer de carne y hueso para poder amarla como una a una mujer real y Afrodita le concedió su deseo.

También conocido como la profecía autocumplida, la esencia del efecto Pigmalión, consiste en cómo las altas expectativas de alguien en relación a otra persona dan como resultado un alto rendimiento en esta última, o en cómo unas expectativas bajas influyen en el otro de manera negativa, afectando a su rendimiento. Cuando estas expectativas, ya sean altas o bajas, proceden de un individuo hacia sí mismo el fenómenos se conoce como efecto Galatea. 

Así, el proceso clave que subyace tanto al efecto Pigmalión como al efecto Galatea es el poder de las expectativas y cómo estas influyen en las conductas y rendimientos, tanto de los demás como de nosotros mismos. Por lo que si tenemos en cuenta estos efectos, nuestras creencias son más importante de lo que pensamos.

osenthal y Jacobson fueron quienes estudiaron este efecto. En los años sesenta realizaron un pequeño experimento en una escuela californiana. El estudio consiste en dar información falsa a los profesores acerca de la capacidad intelectual de algunos de sus alumnos.

A los profesores se les dijo que se había realizado un test de inteligencia de sus alumnos, y que se había comprobado que una serie de estudiantes tenían un gran coeficiente intelectual. En realidad, los alumnos habían sido escogidos al azar, sin relación alguna con el resultado del test. El estudio, que tomaba a los profesores como cobayas del experimento, estaba designado para comprobar si aquellos alumnos respecto a los que los profesores tenían mayores expectativas terminarían mostrando un mayor crecimiento intelectual que el resto de los alumnos del grupo cuando se les evaluase posteriormente.

Al final del experimento, algunos de los estudiantes de los que se tenía la expectativa que eran mas capacitados, mostraron unos resultados en los test de inteligencia superiores a los que se hubiese esperado de ellos sin la intervención realizada, y las notas obtenidas en los test fueron superiores a los de otros estudiantes de capacidades similares.

Estos resultados llevaron a los investigadores a concluir que las expectativas infladas que los profesores tenían sobre determinados estudiantes, y muy probablemente el comportamiento que tuvieron con ellos posteriormente para acompañar estas expectativas, fueron la causa de que los estudiantes experimentaran un crecimiento intelectual acelerado.

¿Cómo sacar el máximo partido del efecto Pigmalión en la empresa?

Es fundamental que los responsables de equipos de trabajo hagan un ejercicio de autoexploración. Es lo que que les permitirá descubrir cuáles son las expectativas reales que tienen hacia cada integrante de su equipo y por qué. En este sentido habría que analizar la realidad, aunque no sea exactamente como nos hubiera gustado.

A partir de ahí es vital cambiar el modo de expresarse y de formular las afirmaciones, preguntas y comentarios, así como la actitud, la forma de mirar y el tono de voz al hablar para decir lo que queremos transmitir. En este sentido, reconocer cada miembro de equipo por lo que es, cuáles son sus habilidades y todo lo que tiene de positivo ayuda a acompañarlo y a que se sienta acompañado y sobre todo, a que mejore su autoestima y su actitud ante la vida.

 

El uso de la metáfora en el discurso político

El uso de la metáfora en el discurso político

Como recurso de carácter semántico, la metáfora es utilizada en la construcción del cualquier tipo de discurso incluyendo, por supuesto al discurso político. En consecuencia, intervienen en la delimitación de su sentido. Por ejemplo, cuando Pablo Iglesias dice que “Cuando a los de Ciudadanos les dicen que los de Podemos pueden estar en un gobierno con ellos, es como si a un vampiro le enseñas un crucifijo” deja claro la imposibilidad de pacto de gobierno entre ambas formaciones y, además, de una manera muy astuta diferenciando muy claramente entre los “malos” (Vampiros-Ciudadanos) y los “buenos salvadores” (crucifijo-Podemos). Metáfora que no deja de ser curiosa desde el momento en que Pablo no es que sea muy cristiano que yo sepa.

Todos utilizamos metáforas cotidianamente. Nos ayudan a explicar las experiencias humanas y a que las personas que nos escuchan las comprendan más fácilmente. Las imágenes esquemáticas que nos permiten crear las metáforas en nuestro cerebro facilitan que estructuremos e interioricemos de manera sencilla el mensaje.

Para el campo de la comunicación política esa manera sencilla y práctica de estructurar el mensaje y enmarcarlo en el sentido que se quiere dar a los ciudadanos es un chollo. No solo se utilizan por “economía lingüística”, sino principalmente como herramientas para comprender el mundo que nos rodea.

En los discursos, en los eslóganes, incluso en debates es común escuchar a los políticos hablar con expresiones metafóricas mucho más de lo que pensamos. En este proceso de estructurar un término en concepto de otro, la política cuenta con varias de estas expresiones.

Una de las más utilizadas es la noción de que la política es una BATALLA; frases como “tal partido venció al otro”, “la política presta servicio a la sociedad” o “vamos a luchar hasta ganar esta batalla” son, definitivamente, expresiones que aluden a una guerra donde los políticos son los combatientes y la política es el campo de batalla.

Otra metáfora muy escuchada son las ligadas a las ENFERMEDADES cuando se origina un inconveniente. Muchos políticos o profesionales de la política hablan sobre un problema como si éste fuera una enfermedad: “el estado de la nación se encuentra en pronóstico reservado”, o “el estado está cerrando las heridas de gobiernos anteriores”.

También, es recurrente escuchar hablar de la política como un JUEGO, donde existe una competencia: “Las reglas del juego”, “se está jugando la última carta” o “el estado está moviendo las últimas piezas para ganar la jugada”.

Las metáforas con fines estratégicos

Las metáforas con fines estratégicos o relacionales se emplean para reforzar la cohesión grupal de los integrantes de un actor colectivo (partido político, movimiento social). Chilton e Ilyin (1993: 10) hablan de metáforas que cumplen una función interaccional, que permiten crear un marco común de trabajo o mantener la cohesión grupal. Se utilizan etiquetas lingüísticas para conseguir la adhesión ciudadana a las posiciones del actor enunciador (Sabucedo, Grossi y Fernández, 1998: 177).

Un ejemplo que me encanta es el de Alberto Garzón y sus metáforas utilizada en twitter durante la campaña del mes de junio de 2016.

Alberto Garzón comparte una imagen en un bar de Zaragoza, tras haber tomado un pincho de tortilla y utilizando el hashtag #TuppersConCorazón.

Desde la cuenta de Izquierda Unida en Twitter, el 16 de junio de 2016 (día de lanzamiento de esta acción) se compartieron tuits con mensajes como:

“¿Hay algo más transversal que beber cerveza? Pues sí: comer de tupper. ¡Llenemos Twitter de#TuppersConCorazón!”

“¡Fiambreras obreras, dignidad proletaria! #TuppersConCorazón”

Esta idea, además de humanizar al líder del partido en una expresión de cotidianidad, pertenecía a una acción estratégica del equipo de redes sociales que perseguía la participación de los seguidores, que compartieron imágenes de sus propias fiambreras en la red social, relacionando de esta manera la teatralización compartida como experiencia online entre actuante y seguidores con una manera sencilla y gráfica de mostrar de manera política las diferencias sociales en la cobertura de una de las necesidades básicas –la comida- de las personas.

¡Sencillamente genial utilización de las metáforas unidas a una teatralización de la vida cotidiana del líder de IU en época de Campaña Electoral!

Conclusión

Utilizadas por gobiernos, partidos, movimientos sociales y medios de comunicación, las metáforas, no solo canalizan las propuestas políticas, sino que también contribuyen a su estructuración discursiva y a su eficacia persuasiva.

No solo se utilizan por “economía lingüística”, sino principalmente como herramientas para comprender el mundo que nos rodea.