El Secreto de tu Éxito PODCAST ep.9


Hola amigas y amigos de El Secreto de tu éxito Podcast.

Comenzamos la emisión de un nuevo episodio a través del podcast que podéis seguir en la página web www.faustinosanchezguindo.com
o a través de las plataformas spreaker o ivoox. También podéis descargaros de forma gratuita la app para android El Secreto de tu Éxito PODCASTVamos a hablar del líder como Coach

Se ha debatido mucho sobre la conveniencia de que el líder ejerza como coach de los integrantes del grupo sobre el que ejerce influencia.

En nuestra opinión, un jefe no puede realizar un proceso de coaching puro con un colaborador directo, básicamente porque las posibilidades de que éste sea sincero y hable de sus verdaderas preocupaciones y motivaciones se reducen drásticamente; y también porque es inevitable que piense que detrás de todo habrá una evaluación. Además, al jefe no se le pueden exigir ni las capacidades ni la experiencia de un coach profesional, además de que le va a resultar muy difícil separar sus dos roles: el de jefe y el de coach.

Sin embargo, siendo cierto todo lo anterior nos encontramos con un profesor de Harvard llamado Ronald A. Heinfetz, que opina de la siguiente manera: “Es posible que uno pueda ejercer liderazgo simplemente con una pregunta”.

Esto nos lleva a la siguiente reflexión: Si tenemos claro que el proceso de coaching que anima a la reflexión, al descubrimiento, a la acción y al hábito, es beneficioso, porque auto-responsabiliza a la persona y contribuye a su madurez, ¿por qué no utilizarlo el líder de alguna manera con su equipo?, ¿Por qué no aprovechar su metodología como una forma de gestión?

Cada día el líder tiene la posibilidad de provocar y conseguir cambios en las vidas de las personas que le rodean y sobre las que ejercen influencia como líder. De hecho, Heinfetz comenta que uno de los retos del liderazgo, es conseguir que las personas integrantes de sus equipos asuman la responsabilidad de los cambios, y del camino a la consecución del objetivo perseguido por el grupo.

El liderazgo sería un trabajo mecánico si nuestras organizaciones y comunidades solamente afrontaran problemas para los cuales ya se conocen las soluciones, o bien por parte del jefe, o bien por parte de alguno o de todos los integrantes del equipo como ya hemos visto en el punto 1 del presente documento. A estos problemas los llamamos técnicos. Su solución requiere únicamente de la aplicación eficiente de los conocimientos, y la puesta en marcha efectiva de los procedimientos necesarios.

Pero cada vez hay un mayor volumen de retos, cuya consecución de manera eficiente no depende de la destreza del líder ni de la agilización de los procedimientos operativos. No los puede responder alguien que da las respuestas “desde arriba”. A estos desafíos los vamos a llamar adaptativos porque requieren experimentos, nuevos requerimientos y adaptaciones desde numerosos ángulos en la organización. Sin el aprendizaje de nuevas pautas –cambio de actitudes, valores y/o conductas-, los colaboradores no pueden dar el salto de adaptación necesario para prosperar en la nueva situación. La sostenibilidad del cambio depende del hecho de que los individuos que tienen un problema interioricen el cambio propiamente dicho.

Y eso es muy difícil, ya que al comienzo del proceso de adaptación, las personas no pueden ver que la nueva situación será de algún modo mejor que la actual. Lo que sí ven claramente es la posibilidad de una pérdida.

Por ejemplo, en una compañía de seguros, hace unos años comprobamos que la competencia era feroz, los periodos de rotación de cartera se habían reducido y el número medio de pólizas contratadas por cliente estaba bajando. Entonces se plantearon como objetivo que se subieran los ingresos, y de manera estable, fidelizando al cliente. Este desafío tenía una parte técnica. Se diseñó una mejor herramienta de fichero de clientes, y una agenda informática maravillosa. Incluso se diseñó un guión de ventas que incluía una secuencia de ofrecimiento, y de seguimiento del cliente. Pero se encontraron con un obstáculo fundamental: los vendedores temían perder la comodidad de la situación anterior en la que eran «dependientes» de seguros vendiendo casi exclusivamente lo que les pedía el cliente que acudía a la oficina. De repente, sintieron que se estaba poniendo en tela de juicio los hábitos adquiridos durante años y que tan buenos resultados les había dado hasta el momento.

Los responsables preguntaban a los vendedores cada vez que atendían a un cliente ¿por qué no le has ofrecido…? Y los vendedores respondían ¿qué le ofrezco y como lo enlazo tras resolverle la gestión que venía a hacer?
En estos casos, los vendedores recurrían a sus responsables en busca de respuestas fáciles para los desafíos de adaptación, y en algunos casos terminaron defraudándolos o decepcionándoles como jefes. La reacción de los jefes fue convertirse en binarios, o bien gritando y amenazando, o bien desistiendo y dejando hacer mediante el ejercicio de una dirección rutinaria.

Del ejemplo anterior se puede extraer que existe una relación directamente proporcional entre el riesgo de perder liderazgo y el cambio adaptativo: cuanto más profundo es el cambio y mayor es la cantidad de aprendizaje requerido, más resistencia habrá y, por lo tanto, mayor será el peligro para aquellos que lideran.

Para minimizar este riesgo el líder MO.DE.LO. debe utilizar herramientas de coaching cuyo propósito clave es mejorar la situación del equipo que le rodea. Y para ello, debe partir de la premisa clave de que todas y cada una de las personas que integran dicho equipo, tienen algo único que ofrecer a la consecución de los objetivos. La misión del líder es sacar a la luz ese don de cada persona y que lo use para contribuir a afrontar el cambio que permita prosperar a sus organizaciones y a ellos mismos dentro de la organización. Ese don podría ser sus conocimientos, su experiencia, sus valores, sus relaciones sociales o su simple curiosidad por lo innovador.

La palabra cambio se relaciona en muchas ocasiones con algo negativo. Nos atemoriza, nos da pavor. Liderar adaptativamente o como líder coach es vivir peligrosamente, porque cuando ejercemos este tipo de liderazgo, cuando conducimos a las personas a través de un cambio difícil, desafiamos lo que ellas más aprecian: sus hábitos cotidianos, sus herramientas, sus lealtades y su manera de pensar, quizás sin poder ofrecer otra cosa que una posibilidad de mejora o de salir a flote ante la tempestad.

La capacidad de adaptarse al cambio es clave para el éxito de cualquier organización. El cambio no es una opción, es una necesidad con los tiempos que vivimos actualmente. La cultura del cambio en una organización se convierte en una ventaja competitiva diferencial, en la medida en que les permite ser más rápidos que la competencia en la implantación de las estrategias de mercado que se definan en cada momento. Esa es su ventaja competitiva diferencial.

Sin embargo, reconozcámoslo, el cambio no es un plato de fácil digestión. El aspecto emocional es tanto o más importante que la ejecución de cualquiera de las fases del proyecto de implantación de un reto adaptativo, que hayamos podido prever de manera racional.

El líder MO.DE.LO., en tanto que motor del cambio que aspira a ser, debe en primer lugar, clarificar cuáles son nuestras propias actitudes y barreras ante el cambio. ¿Qué me va a aportar este cambio? Y ¿cómo voy a trabajar estas actitudes para poder superar mis propias barreras y convertirme en motor del cambio? Debe ser sincero consigo mismo y no rendirse hasta conseguir los objetivos marcados para el grupo por la organización, trabajando así el aspecto emocional, que tantas veces queda banalizado en los procesos de gestión del cambio organizacional.

Para muchas personas el temor al cambio, a cualquier cambio, cobra mucha importancia. Ese temor puede llegar a aterrorizarnos e incluso paralizarnos llegando a impedirnos actuar para mostrar lo mejor de nosotros mismos. Por tanto, el primer obstáculo a la transformación lo llevamos dentro, tanto las personas como las organizaciones. Ahora bien, a pesar de que todos hablamos de resistencia al cambio, en realidad las personas no nos resistimos al cambio en sí mismo, nos resistimos a la pérdida de lo que tenemos. Por ejemplo: si un médico me detecta colesterol y me indica que debo realizar una dieta y hacer deporte, mi resistencia no es al cambio sino a la renuncia a mis comidas favoritas y a mis tardes de sofá, cervecita con panchitos y tele cuando llego a casa de trabajar. En ese momento, veo al médico como alguien peligroso ya que está diciéndome como paciente lo que necesito oír, en lugar de lo que deseo oír. Es entonces cuando le preguntamos: “doctor y no hay ningún medicamento que me impida absorber las grasas”. Vamos buscando el camino fácil en el que no haya que realizar apenas esfuerzo ni sacrificio para conseguir nuestro objetivo. En definitiva, deseamos controlar el colesterol pero nos cuesta renunciar al placer de comer y llevar vida sedentaria.

Lo mismo ocurre cuando el líder enfrenta a un reto adaptativo y debe movilizar al equipo para su consecución. Está en peligro de perder su autoridad, cuando provoca al grupo para que se cuestione sus valores, creencias o hábitos, institucionalizados en su día a día en el trabajo hasta ahora. El éxito del líder MO.DE.LO. reside en la capacidad de dar noticias inquietantes y, utilizando herramientas de coaching, plantear cuestiones difíciles de una manera que las personas las puedan asimilar, alentándolas a recibir el mensaje en lugar de desoírlo y a que busquen soluciones innovadoras en lugar de esperar la “pastilla mágica” que resuelva sus problemas.

Los médicos y los líderes MO.DE.LO. que consiguen el cambio, tanto en sus pacientes, como en sus equipos de influencia, promueven dicho cambio al desafiar a las personas a responder una pregunta esencial pero dolorosa: «de todo lo que valoramos, ¿qué es realmente lo importante y qué podemos sacrificar?

Nos despedimos como siempre con una frase para la reflexión: “Un pájaro posado en un árbol, nunca tiene miedo de que la rama se rompa, porque su confianza no está en la rama, sino en sus propias alas”

Anónimo

No hay tiempo para más.

Buenas tardes!!! Feliz semana, nos escuchamos el próximo jueves a las 20:00 con el monográfico de la semana y el domingo a las 18:30 con un nuevo episodio de El Secreto de tu Éxito

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