Las otras “inclemencias” en la acción política

Hoy es un día en el que existen muchas convocatorias de acciones políticas y reivindicativas de diverso orden y, sin embargo, comenzamos la mañana nevando, lo que ha obligado a suspender alguno de estos actos en la sierra de Madrid y me ha permitido ponerme a escribir acerca de las otras “inclemencias” en la acción política.

Al igual que un corredor de fondo diseña, planifica y ejecuta su carrera, el político también debe diseñar, estructurar,
planificar y ejecutar su campaña de comunicación como hoja de ruta para llegar en primera posición a la meta, que no es otra que la cita con las urnas. Debe diseñar, planificar y ejecutar un plan, pero, también, saber adaptarse al terreno y, por supuesto, a los agentes externos que puedan surgir en el camino.

Pero, al igual que ha ocurrido hoy con las inclemencias metereológicas, en toda carrera de fondo surgen imprevistos a modo de agentes externos que condicionan el plan inicial y exigen adaptarse al contexto. Y al igual que un corredor de fondo se adapta a situaciones de frío, calor, lluvia, nieve o vientos extremos, la estrategia de comunicación política debe saber adaptarse también a los cambios en la dinámica social que puedan producirse y que, de hecho, siempre se producen en un horizonte a cuatro años vista.

Ya he hablado esta mañana del momentum    en otro artículo ya que es una de las “inclemencias” que pueden tirar por tierra el trabajo de comunicación planificada y en ejecución durante meses, incluso años anteriores. En ese artículo hablaba que la clave para conseguir que todo vuelva a la “normalidad” prevista es conseguir que los medios de comunicación se hagan eco de otras noticias o ignoren aquella que les va a desestabilizar su discurso político que tan buen resultado nos está dando.

Pues bien, esto en partidos que gozan de esa influencia puede ser factible. Pero qué hay de los pequeños partidos que apenas salen en los medios masivos. Y para una vez que les invitan y es para flagelarles por el tsunami que se cierne sobre ellos.

Pues bien, estos partidos han encontrado varias vías entre ellas:

  • Redes Sociales: desde que Internet dejó de ser una tecnología exclusiva de las universidades y del ejército y comenzó su masificación, está cambiando la forma de comunicar en política, de unidireccional a bidireccional o incluso multidireccional, ya que la ciudadanía, tradicional receptor de la comunicación política, puede responder a través de las redes sociales y esto puede generar múltiples respuestas. Javier Lorenzo (Lorenzo: 2012: pp.14) considera que “este incremento del volumen de información y de las posibilidades de transmisión (a través de la redes sociales), no sólo permite un mayor acceso y conocimiento del mensaje de los partidos sino también de los intereses y demandas de los ciudadanos”
  • Las campañas de grassroots o activistas políticos que se basan en el derecho de los ciudadanos a unirse e influir en los asuntos que les afectan en su día a día. El caso reciente y todavía candente del derecho a la autodeterminación de Cataluña es un claro ejemplo de la lucha entre movimientos sociales apoyados por los diferentes partidos políticos (cada uno  a los suyos, claro) y que ha llevado estas campañas a su máxima expresión.

En definitiva, al igual que el corredor mira al cielo para evaluar el color de las nubes, comprueba el viento, el asfalto y aún así puede ser víctima de alguna “sorpresa repentina” durante la carrera, los expertos en comunicación política deben estar pendientes de cualquier posible movimiento que pueda provocar un “susto” que desestabilice la planificación prevista.

Deja un comentario