El momentum político

El momentum político puede traducirse como la dinámica de movimiento social que condiciona la acción política
en el momento presente. Un gobierno puede haber trazado una estrategia muy clara de posicionamiento, mensajes y temas a lo largo de una legislatura. Y esa estrategia puede marcar un mensaje central y un tema concreto para un contexto determinado, pero si el momentum político en ese contexto apunta a otra dirección, el gobierno en particular y la clase política en general deberá adaptarse al momentum político si no quiere vivir un proceso de desconexión con la ciudadanía y la opinión pública.

Un ejemplo claro es el movimiento liderado entre otras asociaciones por la Coordinadora Estatal por la Defensa del Sistema Público de Pensiones que el pasado 22 de febrero movilizó a los pensionistas en una treintena de ciudades, llegando a cortar en Madrid el acceso al Congreso.

Estas manifestaciones (hoy hay dos en Madrid) unido a las diferencias que se han filtrado de las negociaciones del Pacto de Toledo, han obligado al Gobierno y a los partidos de la oposición a surfear con destreza
este tsunami rediseñando su estrategia de comunicación.

En efecto, identificar el momentum político se antoja vital a la hora de no solo para marcar la agenda, sino para no perder la conexión con los ciudadanos.
Pero no siempre es fácil detectar un cambio en la dinámica social.

Uno de  los ejemplos más significativos que ha experimentado la sociedad española en los que a los políticos les pilló fuera de juego lo encontramos en el 15-M. Diferentes investigaciones sociológicas venían alertando desde muchos años antes del surgimiento del 15-M de la desafección y hartazgo de la sociedad española con sus políticos. Pero en ningún momento se les pasó por la cabeza que dicha desilusión y hastío de la ciudadanía culminaría en un movimiento como el del 15-M.

Otro ejemplo: los casos de corrupción.

Si un gobernante se presenta a unas elecciones en medio de una polémica por un presunto caso de corrupción de su Gobierno, su valoración por parte del electorado será negativa, mientras que el partido o partidos políticos que lo hayan denunciado y hayan hecho de este tema su bandera de desgaste tendrán seguramente un valoración más positiva. Es por eso que llegar a la cita con las urnas con un momentum que te beneficie se antoja fundamental para los intereses de las formaciones políticas.

Pero, ¿qué factores ayudan a construir esa valoración? Los medios de comunicación y las redes sociales ocupan un papel fundamental. La selección temática de los medios y/o de los influencers es la que influye en la selección o percepción temática del público y no a la inversa. Está demostrado que como consecuencia de la acción “machacona” de la prensa gráfica, la televisión y de los demás medios de información, se puede conseguir que un tema candente sea objeto de tertulias y conversaciones de mercado o de cafe o bien que acabe en el olvido. Incluso que la noticia no llegue a obtener un alcance masivo.

Un ejemplo. El pasado 8 de marzo nos manifestamos en Madrid a favor de la igualdad entre mujeres y hombres. Cuando salimos de la estación de Atocha, apenas podíamos movernos mientras que nos llegaban fotos de compañeras que ya estaban en Cibeles. Cuando de repente los medios informan de que la delegación del Gobierno estimaba en 175.000 personas las que asistíamos a la manifestación. Los que estábamos allí sabemos que es incierto pero la persona que está en su casa viendo la televisión o escuchando la radio no tiene por qué desconfiar de la cifra que le dan. En este caso, es verdad que los mismos medios pusieron cuestión esta cifra, unido a un apoyo muy fuerte al movimiento que obligó a determinados partidos a suavizar su mensaje en contra para no resultar perjudicados  electoralmente. Adaptaron su estrategia de comunicación a un momentum que les era contrario.

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