El Coaching entre Pares (Peer Coaching) como herramienta para el Cambio Cultural

¿Cómo un consejero delegado entrante hace cambios sistémicos en una empresa consolidada cuando sus empleados se han vuelto temerosos o desmoralizados? Estoy pensando en una famosa empresa que acaba de salir de una década de agitación y deriva. Un análisis independiente concluyó que un esfuerzo de expansión demasiado ambicioso a mediados de la década del 2000 había dado lugar a poner en marcha proyectos que carecían de los recursos para ser entregados. Los gestores y los ingenieros, reacios a traer malas noticias a los jefes que habían abogado por la expansión, permiten que preocupantes proyectos se enconen hasta que los problemas se vuelven agudos.

El nuevo consejero delegado de la firma promete abordar la disfunción resultante mediante la creación de una “cultura de la propiedad” en la que los empleados son recompensados por advertir de  los problemas a tiempo; son  y responsables de dejar que se escapen a su control. Él cree que este enfoque “fortalecerá” a personas de la empresa para mantenerse responsables de sus acciones. Buscando una mayor “transparencia”, firma un acuerdo para que el software empresarial permita a su equipo ejecutivo seguir el progreso de la miríada de contratos que la compañía tiene en todo el mundo.

Como se puede deducir de las comillas irónicas, no pillo la afición del consejero por las  expresiones de moda tranquilizadoras. En lugar de articular un plan o método para infundir el tipo de cambio de cultura que desea, mezcla las aspiraciones con lo punitivo y lo viste con la jerga de los negocios.

Tal vez esto no es sorprendente – incluso las compañías más exitosas forcejean cuando se enfrentan a la necesidad de cambiar los comportamientos de sus miles de empleados. Especialmente los comportamientos que tienen sus raíces en las condiciones existentes. Y mientras que los programas de software ofrecen un excelente medio de control de los procesos, son de poca utilidad para abordar el miedo y la desmoralización que han ido lastrando el rendimiento de esta empresa.

En el fondo, se trata de problemas culturales. Dada la compleja naturaleza de las organizaciones globales de hoy, así como de su creciente dependencia del pleno compromiso del talento humano, la cultura es cada vez más reconocida como el meollo de los desafíos resistentes a las soluciones logísticas.

Sin embargo, el cambio cultural es difícil, en parte porque para ser eficaz, debe extenderse en toda la organización. Agotadores esfuerzos para llegar a los mejores equipos o centrarse en las personas de alto rendimiento no lo arreglan todo. El continúo escepticismo entre los grupos que se sienten excluidos o desconectados puede socavar el esfuerzo por el cambio – particularmente cuando el miedo tiene un papel en la ecuación

Así que ¿qué se necesita para apoyar cambios de comportamiento de largo alcance del tipo que nuestro consejero delegado debe implantar? Hay muchos derroteros, pero me gustaría sugerir una de las herramientas menos costosas y más infrautilizadas para la difusión de los cambios necesarios en toda la organización: la práctica sencilla pero eficaz del coaching entre pares.

Hasta hace una década, la monitorización entre pares fue ampliamente utilizado por los educadores como un medio para ayudar a los profesores con menos experiencia. Más recientemente, algunas empresas han ido adaptando el método como una forma de ampliar algunos de los beneficios de entrenar a un gran número de empleados de una manera rentable. En esencia, el coaching entre pares funciona dando a la gente un foro, un proceso y un medio de apoyo para hacer frente a sus propios desafíos de desarrollo; así como ser considerados responsables del  necesario cambio. En lugar de trabajar con un profesional, cada miembro del coaching entre pares actúa como caja de resonancia y recurso para el otro.

Los pares suelen trabajar juntos por un período específico. Las asignaciones se realizan basándose en parte en una auto-evaluación de los puntos fuertes y debilidades de cada participante;  y en parte en la opinión del líder del proyecto sobre las cosas específicas a las que los participantes puedan necesitar hacer frente.

Por ejemplo, una compañía de servicios financieros estaba tratando de romper las divisiones que existían tras una fusión. El equipo senior estableció el objetivo de alinear las dos entidades, pero el líder de un recién constituido equipo de servicios al cliente vio relaciones débiles o incluso inexistentes que ponían en peligro la cohesión necesaria para lograr eso. El problema se agrava por el hecho de que los empleados aún estaban trabajando en diferentes ciudades donde se habían basado las empresas fusionadas.

En lugar de ir al coste de la co-localización, el líder decidió utilizar el coaching entre pares para que la gente directamente se involucrara en el éxito de los demás. Los individuos de las sociedades absorbidas fueron emparejados y se les enseñó lo básico en una sesión de un día completo. En cada pareja se entrevistaban el uno al otro: para tener idea de una cosa específica que cada uno podía hacer para fortalecer las conexiones internas entre ellos dos y extender sus redes de manera más amplia

Se les pidió entonces que crearan listas de 5 a 10 acciones concretas que demostraran un progreso mensurable en el cumplimiento de sus objetivos. Se les instó a centrarse en medidas concretas.

Las parejas de pares entonces se comprometieron a  hablar por teléfono  brevemente de manera regular. Cada uno mantenía la lista de la otra persona disponible para que pudieran plantear preguntas durante estas sesiones, pidiendo ejemplos que demostraran  un progreso del uno con el otro. Al final de cada mes, las parejas evaluaban su progreso y actualizan sus listas de preguntas. Cuando el grupo volvió a reunirse después de 90 días, los participantes refirieron no sólo una extensión significativa de las redes internas, sino también mejoras cuantificables en desafíos como el manejo de estrés y la gestión eficaz del tiempo. Tener un par y exigirles responsabilidad por las acciones que ellos mismos habían cometido ha demostrado ser una verdadera bendición en términos de mejorar su desempeño.

El consejero delejado de la empresa manufacturera antes citada podría aprender estudiando  este ejemplo. A pesar de que él es claro acerca de la necesidad de la gente de mantenerse responsables de alertar a los líderes de proyectos con problemas, se propone alcanzar este objetivo “fortalecimiento” con el palo de un castigo o la zanahoria de una recompensa.

En otras palabras, sólo tiene previsto abordar la motivación extrínseca: que viene desde el exterior. Pero las personas son más propensas a hacer cambios sostenibles en su comportamiento cuando se aborda su capacidad para la  motivación intrínseca. Este es el camino del cambio cultural, en oposición a la mejora de procesos: Se reconoce que una organización no puede cambiar a menos que su gente lo haga. El coaching entre pares puede ser útil, ya que involucra a las personas en su propio crecimiento y desarrollo.

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