Coaching de liderazgo: ¿Qué enfoque funciona mejor?

El coaching de liderazgo es una de las áreas más estudiadas del entrenamiento deportivo. Se han propuesto numerosos modelos de coach de liderazgo, y muchos otros han sido adaptados de otros campos, sobre todo de los negocios y del desarrollo organizacional. Sin embargo, después de décadas de investigación y debate, un modelo único “óptimo” de coach de liderazgo sigue siendo difícil de alcanzar.

Cuando uno escucha a los grandes coaches del mundo, es evidente que existen temas de liderazgo comunes. Pero al final sus estilos de liderazgo parecen ser tan diversos como sus personalidades. En el mundo del deporte donde el rendimiento es público y se esperan resultados rápidos, tal vez el enfoque de liderazgo más eficaz sea descrito como “pragmático”. Así es como el 11 veces campeón coach de la NBA Phil Jackson lo describió en su reciente libro 11 Rings (11 Anillos) afirmando que él ve el liderazgo como “un acto de improvisación controlada” (Pág. 252).

Por experiencia propia, he visto algo de verdad en la afirmación del coach Jackson: los coaches más exitosos hacen grandes esfuerzos para adaptar sus enfoques a las necesidades y personalidades únicas de los atletas concretos y de los equipos que están entrenando en ese momento. Sin embargo, ¿no sería esta ‘improvisación’ suscitada por el atleta, simplemente un ejemplo de un estilo de liderazgo centrado en el atleta? Mucho se ha escrito sobre el entrenamiento centrado en el atleta, incluyendo un maravilloso libro del mismo título escrito por Lynn Kidman

¿Así pues, cuáles son los principios rectores, de un estilo de coach de liderazgo centrado en el atleta? El reciente artículo de Stewart Vella y Dana Perlman publicado en el International Sport Coaching Journal ofrece algunas respuestas valiosas a esta importante cuestión. En su artículo se revisan tres enfoques comunes para el entrenamiento: el enfoque de la maestría, el enfoque del apoyo de la autonomía, y el de liderazgo transformacional

Los coaches que adoptan el enfoque de la maestría  centran sus esfuerzos en la creación de un clima de motivación que hace hincapié en el esfuerzo y el aprendizaje. Crear un programa de recompensas al atleta que reconozca la ética de trabajo y el compromiso de mejora personal es un ejemplo de estrategia de liderazgo de maestría. Muchos coaches que conozco que utilizan este enfoque también encuentran útil la publicación de estos esfuerzos y metas en el vestuario como un recordatorio constante de la importancia de la maestría personal.

Los coaches que utilizan un enfoque de liderazgo como apoyo de la autonomía se esfuerzan por ayudar a los atletas a satisfacer tres necesidades básicas humanas: la necesidad de libertad y control, la necesidad de sentirse competente y exitoso, y la necesidad de sentirse conectado con los demás. Programar un tiempo de “juego libre” al inicio de una práctica para que los atletas vuelvan a conectar y socialicen con sus compañeros de equipo, es un ejemplo de una estrategia de entrenamiento diseñado para ayudar a los atletas a cubrir sus necesidades básicas.

El enfoque de entrenamiento de liderazgo transformacional es una adaptación de la literatura de negocios y contrasta con el liderazgo transformacional transaccional. Mientras que los coaches transaccionales capitanean a través de la coerción y las recompensas, los coaches transformacionales capitanean por medio de inspirar a otros a esforzarse hacia una visión compartida estimulante. Todos los coaches y atletas quieren ganar; esto no es lo que se entiende por una “estimulante visión compartida ‘. Los coaches transformacionales son creyentes; que instauran confianza en sus atletas mostrando optimismo implacable en la capacidad de éstos no sólo para alcanzar, sino para superar, su potencial. Inspiran a los atletas para imaginar posibilidades en lugar de límites.

Vella y Perlman concluyen que- a pesar de algunas diferencias importantes- los tres enfoques comparten algunas similitudes fundamentales. Los tres enfoques de liderazgo enfatizan refuerzo positivo frecuente: de comportamientos constructivos de los atletas. Y una cuidadosa atención a las necesidades físicas, emocionales y psicológicas individuales de cada atleta.

En otras palabras, un estilo coach de liderazgo eficaz es aquel en el que los coaches reconocen y recompensan a los atletas cuando se comportan de manera compatible con los valores fundamentales del equipo; y al mismo tiempo ayudan a los atletas a satisfacer sus propias necesidades personales. Este tipo de enfoque de liderazgo centrado en el atleta tiene el foco en las necesidades individuales; al tiempo que subraya el comportamiento altruista y el compromiso con los objetivos del grupo. Este estilo de liderazgo óptimo podría ser mejor descrito como un enfoque coach de liderazgo “híbrido”, un término que yo encontré por primera vez al leer un artículo inteligente sobre el coach de liderazgo de John Hammermeister

Sir Alex Ferguson, el coach de fútbol profesional más exitoso de todos los tiempos, utilizó el término ‘contrapeso’ para describir este enfoque de liderazgo técnico híbrido. Cuando se le preguntó cómo entrenaba con éxito una mezcla de los mejores atletas del mundo de todas las nacionalidades, explicó que: hay que respetar la personalidad única de cada atleta individual garantizando que encajen el molde del Manchester United. Por ejemplo, a veces un atleta puede tener una personalidad inestable, pero que podría ser tolerado, o en sus palabras ‘contrapesado’, si el atleta también respeta los valores y ética del equipo Manchester United.

Sir Alex Ferguson, el coach de fútbol profesional más exitoso de todos los tiempos, utilizó el término ‘contrapeso’ para describir este enfoque de liderazgo técnico híbrido. Cuando se le preguntó cómo se entrenó con éxito una mezcla ecléctica de los mejores atletas del mundo de todo el mundo, explicó que hay que respetar la personalidad única de cada atleta individual al tiempo que garantiza que encajan el molde Manchester United. Por ejemplo, a veces un atleta puede tener una personalidad volátil, pero que podría ser tolerado, o en sus palabras ‘contrapeso’, si el atleta también respeta los valores y ética del equipo Manchester United.

Volviendo al ejemplo de coach de baloncesto Phil Jackson, él también es un modelo del estilo híbrido de liderazgo defendido en el artículo de Vella y Perlman. Jackson ayudó a sus atletas a satisfacer sus necesidades individuales mediante la amplia distribución de poder y toma de decisiones. Simultáneamente estableciendo límites: para que el equipo en su conjunto se mantuviera fiel a sus propósitos y valores fundamentales. De hecho,  Jackson describió su papel principal como el de ser el “guardián de la visión del equipo” (Pág. 12).

Para terminar, el artículo de Vella y Perlman proporciona un punto de partida convincente y perspicaz para reflexionar sobre enfoques eficaces para el coach de liderazgo.

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